He empezado a pensar en el tiempo que paso delante del correo electrónico y cuando empiezas a sumar, entre los que lees directamente en el Smartphone o en la Tablet, a todas horas sin horarios ni límites entre lo personal y lo privado, como si me fuera la vida en cada mail que recibo y sin poder reprimir la necesidad de mirar que me ha llegado.
Y luego está el portátil y las notificaciones de nuevo correo que no paran de entrar. Es cierto que muchos correos, en mi caso, son conversaciones en las que estoy en copia para estar informado del tema, pero también es cierto que muchos mails requieren de intervención, aunque sea un simple reenviar con una nota o comentario, el resultado es que nos llenamos la boca hablando de sistemas de organización, productividad y demás y resulta que tenemos frente a nosotros el elemento que más distrae, más esclaviza y más improductivos nos convierte.
Analizando el tiempo que le dedico al correo estimo que debe de estar entre el 60 y el 70 por ciento de mi jornada laboral y el resto a temas importantes como organizar, dirigir, motivar, controlar, en definitiva todo aquello que se supone que debo de hacer como responsable de un equipo de trabajo (muy bueno por cierto) y que debería ocupar como mínimo un 70 por ciento de mi tiempo.
He decidido acabar con esto,y el simple hecho de afrontar la situación ya ha conseguido provocarme un sentimiento de liberación que hacía tiempo que no sentía y que se parece mucho a lo que sentí cuando decidí dejar de fumar hace ya un tiempo.
No, no he decidido dejar de leer y gestionar el correo, aunque me haya sentido tentado, he tomado una serie de decisiones que deben permitirme racionalizar su uso y conseguir mejorar mi productividad.
Al final es bastante sencillo, se trata de tratar el correo como a cualquier adicción, con determinación ysiendo consciente que la victoria seguramente vendrá después de varios fracasos .
– Desactivar las notificaciones de correo en todos los dispositivos, smartphone, tablet, portàtil… Este simple acto te devuelve el control de la situación, eres tú el que va a ver el correo, no es el dispositivo el que te dice “Ei! tienes un correo ¿que no piensas leerlo?” .
– Poner una nota en la firma que deje meridianamente claro que gestión haces del correo. En mi firma he puesto “Gestiono el correo dos veces al día, por tanto si lo que me indicas en el correo es urgente llámame o búscame en el xat”. Siguiendo con el símil del tabaco dicen que es bueno explicarle a todo el mundo que estás intentando dejar de fumar, te compromete a la vez que te da fuerzas para no rendirte, este mensaje pretende eso, decirle a todo el mundo cuales son mis intenciones, el correo es una herramienta fantástica pero sólo eso, una herramienta.
– Gestionar el correo 2 veces al día dedicàndole un tiempo máximo de media hora cada vez, hay que asumir que probablemente no todo el mundo en la organzación y se generen efectos colaterales a esta decisión que habrá que aprender a gestionar, ya veremos.
No he tomado ninguna decisión revolucionaria, ni rompedora, ni nueva, simplemente estoy aplicando aquello que todos sabemos y que no somos capaces de llevar a cabo, como si se tratara de una adicción, pero estoy convencido que el tiempo me dará la razón y mi organización, y mi família, me lo agradecerán.